Vélez Berrezueta, Julio César2014-06-262014-06-261949http://dspace.ucuenca.edu.ec/handle/123456789/10648Como sabemos, en las épocas primitivas de la historia de cada pueblo, el testamento era una institución desconocida; el modo de ser de la propiedad se oponía a la disposición de los bienes por cada individuo, ya que no era más que una de las fracciones que integraba la unidad: tribu o familia; verdadera entidad propietaria regida por un jefe. La muerte de un individuo no alteraba esa unidad, no significaba nada en la agregación: la muerte de un jefe, exigía un jefe nuevo pero nada más. De aquí, que en tal época no existiera propiamente sucesión testada ni intestada; no existía trasmisión alguna por causa de muerte, porque para que el verdadero propietario muriese era preciso que desapareciese la tribu o familia. Se ha de tener en cuenta, que en esas épocas primitivas, la verdadera propiedad residía en ciertos seres o entidades superiores: divinidad, rey o emperador, castas privilegiadas o ciudad, y el hombre o sus agrupaciones eran simples usufructuarios o poseedores sin poder real de disроsición.application/pdf82 páginasspahttps://rightsstatements.org/page/InC/1.0/?language=esDerecho CivilDerecho sucesorioTestamentoSucesión intestadabachelorThesisclosedAccess