Orellana Quinde, Francisco2014-06-262014-06-261960http://dspace.ucuenca.edu.ec/handle/123456789/10621En las épocas primitivas de la historia de cada pueblo, el testamento era una institución desconocida; el modo de ser de la propiedad se oponía a la disposición de los bienes por cada individuo, ya que no era más que una de las fracciones que integraba la unidad, o sea la tribu o familia, verdadera entidad propietaria regida por un jefe. La muerte de un individuo, no alteraba esa unidad, no significaba nada en la agregación, por ejemplo: al suceder la muerte de un jefe, le sucedía un jefe nuevo, pero nada más, de aquí que en tal épоса по existiera, propiamente, sucesión testada ni sucesión intestada; no existía trasmisión alguna por causa de muerte, porque para que el verdadero propietario muriese era preciso que desapareciese la tribu o familia. Se ha de tener en cuenta que en esas épocas primitivas, la verdadera propiedad, residía en ciertos seres o entidades superiores, como ser: la divinidad, el rey o emperador, castas privilegiadas o ciudad, y el hombre o sus agrupaciones eran simples usufructuarios o poseedores sin poder real de disposición.application/pdf45 páginasspahttps://rightsstatements.org/page/InC/1.0/?language=esDerecho CivilDerecho sucesorioDerecho socialLa sucesión intestadabachelorThesisclosedAccess